Añoranzas

 

 

Volvemos a estar en puertas de la época navideña. En este año aciago todavía no está claro cómo se irá desarrollando el

escenario para estas fiestas.

Lo que sí sabemos es que serán distintas a las de otros años.

En el ámbito familiar queda claro que no tendremos las maratones culinarias de siempre, aunque por otra parte tampoco tendremos esos empachos pos festivos ni tendremos que discutir con la pareja sobre que celebración familiar debemos priorizar.

Eso sí, todos comprendemos que la tradicional comida de Navidad con los compañeros Prejubiletas está condenada este año.

Creo que es una de las cosas que más añorare este año. La parte familiar (sea de 6 o de 10 personas) la iremos trampeando. No será lo mismo, pero tendrá que bastar.

Pero está meridianamente claro que será imposible juntarnos las 30 o 40 personas que lo hemos venido haciendo estos años para nuestra comida Navideña.

Es una verdadera pena porque era un momento en el que lográbamos recuperar el contacto con un montón de personas de nuestro entorno reciente.

Si, tenemos la web y los grupos de whatsapp pero no es lo mismo. En esas comidas siempre he notado un trasfondo de alegría que recorría esas largas mesas (no, no era el alcohol, malpensados). Era una sensación que solo el contacto humano logra producir.

Es algo que añorare y mucho es estos días. Días en los que esa nube de alegría y compañerismo nos hace tanta falta.

Por esto y por muchas otras cosas, creo que se nos viene encima un tiempo de añoranzas.