Noto un desequilibrio en la Fuerza

Ayer se nos fue Pepe Fog. Anoche sin poder dormir repasaba mis recuerdos de nuestra relación.

Empecé a trabajar con el cuándo fui

asignado a la central de Torras en los primeros años del nuevo milenio. Cuando lo conocí, en un principio me resulto un poco intimidante. De carácter serio y hablar adusto, siempre instalado en el turno de tarde, hasta que no empecé a trabajar con el que no me di cuenta que eso solo era una faceta de su manera de ser. Después descubrías también su profesionalidad y su inteligencia y si, también su humor y su integridad.

Siempre decía lo que pensaba sin importarle con quien estuviera hablando, compañeros, jefes o quien fuera. Si habláis con cualquiera que lo conociera bien os podrá contar las anécdotas que esa faceta suya generó.

Hace unos años estuvo mas de un año de baja luchando con un linfoma y cuando pasabas por el turno de tarde tenías la sensación de faltaba algo, como dice aquella frase de Star Wars “noto un desequilibrio en la Fuerza”. El turno de tarde no estaba completo sin él.

Cuando logro vencer la enfermedad y pudo retornar a trabajar con gran alegría notamos que “el equilibrio había sido restaurado”.

No quiso acogerse a los primeros Eres aunque su edad se lo permitía porque decía que en casa se aburría. Al final el Octubre pasado decidió acogerse al PSI. Que poco nos has durado Pepe.

Dice una canción: “la vida son cuatro días y yo por el tercero voy”. Puede que este sea nuestro caso, pero es terriblemente injusto que no podamos completar nuestro ciclo, que después de trabajar casi cuarenta años no podamos disfrutar en paz de ese cuarto día.

Pepe nos ha dejado y una vez más “hay un desequilibrio en la fuerza”, pero esta vez es para siempre.