La semana pasada perdimos a Odín, nuestra mascota. Algunos lo conocisteis
ya que me acompaño en alguna de las actividades que hemos hecho durante estos años.
En diez días un tumor maligno se lo llevo por delante.
Imagino que este tema solo interesara a unos pocos. La verdad es que escribo este articulo a modo de terapia, para descargar un poco el peso que ha caído sobre mi animo.
Cuando una mascota entra en nuestra vida somos conscientes de que su ciclo vital es mas corto y nos veremos obligados a despedirnos de ellos en unos pocos años, pero por previsible que sea siempre es duro y mas como en este caso que ha sido antes de tiempo.
Es increíble como esas pequeñas criaturas se imbrican en nuestro día a día y como van llenando un espacio del que no somos conscientes hasta que dejan de estar alli.
Hoy nuestra casa es un poco mas silenciosa y menos luminosa, hoy a nuestro universo le falta un pedacito.
En fin, con el tiempo espero que los buenos recuerdos se vayan imponiendo a los malos y podamos rememorar su memoria con alegría. A día de hoy todavía se impone la tristeza.
Supongo que sencillamente echo de menos a mi perro.





