Está visto que tal y como decíamos en el artículo anterior, el graciosillo del ascensor
sigue haciendo de las suyas.
Conseguimos por reunirnos para almorzar tras dos años de pertinaz sequía. En tan grata ocasión, incluso pudimos proponer una fecha para hacer la comida de Navidad y al día siguiente había 30 personas apuntadas.

Pero no todo puede ser felicidad. Los casos de Covid empezaron a aumentar y mucha gente reculo de cara a la comida. De 30 pasamos a 20 y después a 15 y después…
Bueno que al final quedamos 10 personas y decidimos hacer algo el día que teníamos programado.
En vez de una comida fue un almuerzo y algunos le agregaron una excursión previa.

Lo importante era mantener el espíritu.
En fin, fue un feliz encuentro, pero con esa nota de tristeza de no poder compartir la ocasión con todos los compañeros.

El próximo acto comunitario debería ser la calçotada en febrero. Esperemos que se den las condiciones para poder realizarla.





