A raíz de la situación provocada por la irrupción del PSI, muchos compañeros nos encontramos en la necesidad de elegir entre continuar en activo o pasar a engrosar las filas de "prejubilados" de Telefónica.
Lo primero que se observa es la cantidad de dudas que esto provoca en los afectados. Vemos que un día te levantas decidido a continuar pase lo que pase y al siguiente firmarías a las primeras de cambio, y así alternativamente la mayoría de los días.
Ves a los compañeros dándole vueltas a la idea y arrimándose a cualquier grupito donde dos o más personas están discutiendo la situación. Son compañeros que comparten contigo las “malas noches” dando vueltas en la cama. Compañeros que repasan una y otra vez las cuentas, ya sea a mano o con las distintas hojas disponibles, aunque en esencia los números no cambien los hagas como los hagas.
En realidad no es un problema de solo de números. Son una serie de factores que harán que la decisión se decante hacia un lado u otro.
Cierto es que estas dudas provienen de una idea elemental. La de que a cierta edad, el no ir a trabajar y poder elegir a que dedicas tu tiempo es realmente muy atractiva. Todos tenemos en la cabeza la misma idea, pero los factores particulares de cada situación personal son los que hacen que la veamos factible o no.
El ser humano siempre es reacio a los cambios y eso provoca unas inseguridades y unos miedos que nos hacen dudar. Algunas veces son justificados, otras no.
Mientras tanto ahí seguimos nosotros dudando y dándole vueltas a las mismas ideas.
Como le comente a un compañero, si yo supiera lo que va a pasar mañana sabría cómo acertar los números de la primitiva y no me haría falta pasar tantos nervios.




