Es curioso observar a los compañeros que vuelven de la entrevista con Recursos Humanos.
En cuanto entran por la puerta
son rodeados por los demás compañeros en edad de merecer y por algún que otro compañero en aras del cotilleo.
Surgen los comentarios “has preguntado esto...”, “que te han dicho de aquello...”, “cuanto te sale al mes...”. Niños cambiando cromos “tengui, tengui, falti”.
Las respuestas son siempre las mismas, no hay nada nuevo bajo el sol. Los números varían en 3 € de los cálculos propios. Pero seguimos preguntando, seguimos dudando. Seguimos esperando algún dato nuevo que incline la balanza propia hacia un lado u otro.
Esperamos ansiosos encontrar el “cromo” exacto que nos aclare las dudas y nos deje dormir tranquilos. Como los sobres de cromos de antaño, que estaban trucados (nunca aparecía el ansiado cromo), así las respuestas que nos pasan los compañeros son repetitivas (“tengui”) y no solucionan nuestros problemas.
Seguimos solos ante la decisión y dando vueltas en la cama.




